lunes, 13 de marzo de 2017

LOS CHICOS DE "CAMELOT"

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(Pintura en el Louvre del supuesto CASTILLO DE CAMELOT -circa 1658-)


La casona de mis ancestros me trae muchos recuerdos.
El olor de las comidas. La siembra del trigo y del maíz. Los fardos de alimento para los caballos. Las mujeres zarandeando el trigo. Las ancianas sabias, sentadas en sus sillas de paja en las puertas de sus casas, las que siempre estaban con gente más joven, a los que les transmitían sus sabidurías como si fueran oráculos.
Ese aroma a tomate recién cosechado que, con albahaca picada, aceite de oliva casero y ajo molido, hacían mis delicias. Ese pan amasado en tinajas de maderas nobles de ancestrales robles, recién quitados del horno y, caliente, caliente, que lo sacabas de su arcón envuelto en frazadas y, estabas dos horas haciendo como que escupías el dedo, por haberte quemado. ¡En el aire del pueblo, esos eran los olores que se
olían! ¡Lo inundaban todo!

Y los sonidos.
Esos sonidos, cuando nadie hablaba de la contaminación acústica.
El rebuzno de las mulas con sus lomos cargados de tinajas gigantescas, hechos de barro y arcilla a mano, y cargaban aceites nuevos. El de los vendedores ambulantes, que, en sus motos/camionetas Siambretta, con tres ruedas ofrecían “pesce frescoooooo” y, que de tan frescos se escapaban coleteando en las cestas expuestas, o esos otros que gritaban “verduraaaa!!! Frutta!!!!, las que recién cortadas del día, hacían una fusión de aromas que nunca más volví a oler.

Fue allí donde crecí gran parte de mi vida, durante los tres meses que duraban las vacaciones en los colegios donde vivía.
¡Allí era un chico feliz!!!! Venía de una ciudad de cemento y, para mí, todo aquello era como sentirme en la isla de Robinson Crusoe.

No os lo cuento como algo que me falte, yo lo viví, ¡sé que se siente!
Pero…

¡Qué pena me dan los chicos de estas generaciones! ¡Una triste pena!
Sobre todo, a los que me referiré en los “Chicos de Camelot”, sus modos de vida y la de sus familias.

Me sorprendió ver que no existen estudios antropológicos de esa clase de personas, que no hubiese información sobre éste fenómeno. O que al menos yo no lo haya visto o leído. Arrancaré yo (creo).
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(Foto aérea de un Barrio cerrado, Country, Condominios, y nombres etcéteras)
A mi modo, me da miedo lo que les espera a los hijos de mis amigos, y a todos los que pululan en esos ámbitos.
También me da miedo los que no están en esos sitios físicos y, que como le digo a mi amiga REBECA:
“NO ROMPAS LAS PELOTAS, ENVÍA A TU HIJA A APRENDER, TAMBIÉN, ARTES MARCIALES”
La vida en los barrios cerrados, transformó la cultura y no creo que sea una exageración.

He conocido muchos barrios cerrados y, gente que vive en ellos.
En Brasil, los que están cerca de la Lagoa Rodrigo de Freitas.
El de Perú, donde vivía Mario Vargas Llosa.
Los de Colombia, donde por causa de las FARC, la sociedad se gentrificó en otros sitios
Los de Estados unidos, que son reproducciones de los films de Steven Spielberg.
Los de Argentina, que son pretenciosas casas, con reminiscencias europeas, donde es precisamente en éste país, donde he visto desde el inicio del primero construido, el “Tortugas Country Club” allá por los años sesentas, O “El Náutico de Escobar” cuando éramos solo 5 ó 6 los que íbamos a cazar patos, y viven allí tres ó cuatro generaciones de argentinos. SE DE QUE ESTOY ESCRIBIENDO…

ES lógico.
Argentina, Brasil, México, U.S.A, han sido empujados por la gentrificación y por la seguridad, para más inri.
Pero son los chicos de primera y segunda generación los que me preocupan, ya que al vivir en una suerte de “castillos de Camelot”, no sé si están preparados para tener un buen grado de resiliencia.

A estos chicos se les ha inculcado, que ser brillante, tener talento o alcanzar el éxito en todos los aspectos de la vida, sabotean el bienestar, hace replantear el foco al que quizá debería ir dirigido nuestro empeño, cuando buscamos la plenitud emocional. Lo que determina el grado de satisfacción, depende de las experiencias vitales.
¡Estos niños no las tienen!

Ya desde que un matrimonio sin hijos decide ir a vivir allí, por seguridad o por estatus, y desde que entran en el juego social, el sistema manda una dirección si se quiere alcanzar la felicidad: el éxito dentro de su propia estructura. Cuando nacen los hijos y, sus padres están abocados a pagar lo que cuesta vivir con relativa seguridad y, según sus planteamientos, lo que les han de otorgar es una educación sobresaliente y una gran carrera.

Estas cosas solo ocurren, aparentemente, en lo que se proyecta al exterior.
Será ése factor motivador básico el que les provoque a esos niños, confundidos con la realidad de la ciudad de cemento, o las de barro, un sentimiento negativo que se asocia al fallo o al fracaso y, puede ser más poderoso que el disfrute que se experimenta cuando nos va bien.
Desde ya, el hecho de estar rodeados, en un gran porcentaje de gente que considera que, si te acostumbras a ganar, será difícil que ellos asimilen encajar cuando pierden y lo único que tendrán serán las imágenes que darán y valoraran socialmente, con los estudios recibidos. Sobre todo, los que se han ido a vivir allí “pour la gallerie”.
No soy padre, ni quiero serlo, pero sé por mis experiencias y por la de algunos trastornados como yo que, habría que preparar a estos chicos, para ganar, pero también para perder, ya que esto último es una de las herramientas más importantes cuando aparecen dificultades.
Será esta fortaleza la que los ayude en situaciones futuras, las que vendrán muy pero que muy peligrosas, para que puedan transformar situaciones horribles, desesperantes y negativas, en resultados positivos que, además, les facilitará el crecimiento personal a pesar del fracaso.
El gran inconveniente, es que no todo el mundo tiene los mismos niveles de resiliencia, ya que muchas personas sucumben ante los fracasos (mínimos, la más de las veces) o situaciones de crisis, sino que, si lo desarrollan con ayuda de sus padres y que vivan la realidad más allá de extramuros, a que desarrollen estrategias que les permitirá mejorar, lo que deban hacer y conseguir los recursos necesarios de adaptación y seguir creciendo.
Tampoco hablo de convertir a los niños en desconfiados, asustadizos, o en “NI-NI”, pero a que aprendan por ellos mismos, a conseguir lo que quieren. Con esfuerzo (mucho), dedicación, tesón, y paciencia. Sobre todo, esto último, ya que en esta era de la inmediatez, lo quieren todo YA, APENAS APRIETAN UN BOTÓN DEL MÓVIL.
He visto y comparado determinados patrones entre las generaciones de padres de hijos de hasta 25/30 años, que les inculcan el valor de lo competitivo y no les dan pie a demostrar las emociones en el nivel de exigencia, que les machacan para ser exitosos.
¡Sé también que en los colegios no enseñan educación sexual!!!! Y no hablo de la educación del Kama Sutra, pero ¿cómo es posible, que por pacatería, hayan adolescentes que no sepan lo que es una E.T.S. ( enfermedad de transmisión sexual) cuando todo es tan fácil en estos tiempos, y crean que la sigla E.T.S., sea un nuevo grupo de…¿¿¿ Hip-Hop?????
Por eso sucederá que ellos, los más chicos, el no conseguir éxito en sus actuaciones, les provoca reacciones de intolerancia, apatía, e incluso crean o sientan que viven al margen de lo que quieren y, que “el pertenecer” a sitios de estas índoles, les dará luz verde para todo. ¡Ya ni hablemos de los padres, que ven sin mirar!
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¡QUE PENA!
Está bien ser bueno o excelente en algo que les produzca felicidad, todo dentro del marco de la ley, respeto y orden, pero también han de saber que esa felicidad dependerá de con quienes se comparen y cuáles son las metas.
¿SON CONSEGUIBLES? ¿POSEEN LA CAPACIDAD PARA LOGRARLO? ¿Y EL DINERO QUE TODO ESO (GRACIAS A LA GLOBALIZACIÓN) CUESTA?
En pocas palabras, hay que ver qué sucederá si no lo logran.
Los seres humanos poseemos fortalezas psicológicas como la fe, la solidaridad, el altruismo, la generosidad. Cuando los seres humanos fortalecemos estas cualidades, siempre aumentará el grado de satisfacción y bienestar.
No hay mucha ciencia en ello. Es una cuestión interna, que se ejercita con cierto orden mental y, aprendiendo a valorar las pequeñas cosas, con pensamientos positivos de nosotros mismos, o sobre las personas en general, evitando compararse con “los mejores del barrio” y valorar lo que se tiene y disfrutarlo sanamente.
En resumen, solo hay un Messi, o un Bill Gates.
Se debería disfrutar de lo que uno tiene. Del tiempo libre, de las cosas pequeñitas que la vida ofrece y, si hasta quieres, disfruta con la muerte del que “lo tiene todo”, porque seguro les debe joder muchísimo marchar al otro barrio, ¡en un ataúd sin bolsillos!!!!
Por eso estoy en contra de que los chicos sean los “hijos de Camelot”, porque si viven rodeados, siempre, de las mismas gentes y sus cosas, no sabrán desarrollar el instinto de supervivencia.
Las imágenes que reciben estas personas y aún más los niños, logra que se están perdiendo fuerza las palabras, ¡con la autoridad y respeto que deben impartir los padres!
En estos momentos en el que todo, para ellos, todos son estímulos visuales, pareciera ser que sus ojos, ya dan por hecho que el dolor y la crueldad que pasa en otras partes del mundo sea normal y, que ellos estarán a salvo. Sí, talvez, pero en un futuro muy inmediato, las cosas no serán como las de antes...
Una de mis amigas en Buenos Aires, me dijo que cuando ella pensaba en sus nietos, o los hijos de su hijita (aún es una niñita), le da como tristeza( Tú ya sabes quién eres).

Es claro! Y más teniendo a un loco de inquilino en la casa blanca, un macho alfa, que pretende a través de sus locuras, demostrar el poder del más fuerte. El señor Trump – etin necesita una guerra para demostrar, que todas las sartas de mentiras que ha dicho, eran reales y de ese modo callará al resto de la sociedad que lo abomina…
Allí si, que no habrá rincón donde esconderse, porque así se viva en países donde no pasaría nada, no estarán exentos de la lluvia ácida radioactiva, que hará que las pieles de millones de niños se llenen de pústulas y poco a poco, TODOS DEJEMOS NUESTRAS PIELES (literalmente) en los suelos.
Siento para mi desesperación, cuando oigo hablar a ellos (padres, hijos, nietos…MIS AMIGOS Y AMIGAS) que les debe de dar lo mismo y ser capaces de ver pasar lo que sucede, por eso no se aferran a nada.
Lo han tomado como una rutina. Eso, si esos padecimientos no suceden en las puertas de sus casas.
Por eso estoy convencido que esos chicos que creen que siempre serán cuidados, jovencitos, monos y envidiables, crecerán, se harán más viejos y más vulnerables, y es aquí donde reside la importancia.
Si saben manejarlo o prevenirlo, con la edad que sea la que tengan, sabrán que se puede acabar con las mendaces Y CONTRIBUIR A QUE TENGAMOS UN PLANETA Y UNA SOCIEDAD MÁS SABIA. MEJOR, NO LA QUE SE REPITE CONSTANTEMENTE, CON EL “Ande yo caliente, ríase la gente”.
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(esto dá para rato…)

miércoles, 1 de marzo de 2017

AY!...MALDITOS CELOS!....



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Ilustración de PAULA BONET


Hablar sobre los celos es todo un dilema, y saco a relucir el tema, por una larga conversación que tuve hace poco.
Es como si quisiéramos hacer una tortilla sin romper un solo huevo. Qué dilema!

Evidentemente, cuando en una familia, como la mía, hay dos hermanos varones más mayores al que nace, siempre habrá uno que tendrá celos, y cuando estos pasan de ser un estímulo, se convierte en un problema serio.
A mí me pasó y me pasa con mi hermano del medio, que aún vive. Pero jamás reconocerá que siempre tuvo celos de mí.

Tema que no contaré, porque a pesar de todo, es mi hermano y, aun lo respeto, por esa cosa de que es mayor que yo, aunque aún tiene esos arranques de niñato mal criado que dan ganas de matarlo, resucitarlo y volverlo a matar. Como en un bucle temporal.

Intentaré escribir una tesis muy mía y breve sobre esto, para dar una respuesta a un problema concreto de la sociedad. No escribiré una novela pretendiendo representar la vida con sus contradicciones.

Voy a plagiar a una frase de Umberto Eco, cuando dice:
“Para narrar algo, uno comienza a crear un mundo que debería ser lo más exacto posible, de manera que pueda moverse en el con absoluta confianza” …

Es entonces cuando comienzo a pensar que cuando los celos son estimulantes, está todo bien, evitan la monotonía. Pero los celos rencorosos, esos que se sacan a relucir ante el mínimo intercambio de ideas diferentes, esos son los que generan conflictos gravísimos.

Los seres humanos, nacemos y necesitamos sentirnos únicos en nuestros primerísimos años de vida.
Únicos, exclusivos y deseados por todos.

Por eso suele suceder que cuando nace un hermano, aparece un rival, que será el que competirá por el amor de sus padres ya que, en esos primeros años de vida es cuando se resuelven los celos y esa circunstancia marcará el tipo de relaciones que tendrá con los vínculos y, con el resto de la gente.

Y aquí vamos con el tema “celos en la pareja”.

Los llamados “celos normales” ayudan incluso que una pareja sea más erótica, porque se siente más necesitado por la otra parte y, desde el deseo, con esos “celos normales” se llega a no caer en la monotonía que suele haber en las parejas.
Amando es creer en la otra persona, valorarla, tenerle confianza, y admirarlo/la.
¡Es lo normal! El temor a la pérdida del ser querido y el miedo por no poder conservarlo y, prudentemente ayudan a motivar y enriquecer ese vínculo.

Por la otra parte, el exceso de preocupación, ya pasa a ser más que amor, posesión.
La posesión manipuladora de personas inseguras y dependientes, donde como dijo un amigo mío: 
“tengo que llamar a mi ex para que me diga dónde mierda están las sábanas!!!” …

Son personas que sufrieron o sintieron que sus padres no lo querían del mismo modo, que al recién llegado al seno de una familia.
Por aquí pasa el cuento de mi hermano…

Lamentablemente, estas personas, hacen interpretaciones irreales de muchos aspectos de sus vidas, porque creo que, es allí en esas edades donde los celos delirantes, logran que esa persona sea con el tiempo un ser apagado, y siempre a la defensiva.
Lo importante en esos casos, es evitar los sobreentendidos, dejando claro que no hay rivales, reflexionar sobre esto, ver qué le pasa al otro, contenerlo, contenerse, preguntarse en vez de preguntar o contestar airadamente.

En fin, y para cortarlo acá,

LOS CELOS SON UNA MIERDA…

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Ilustración de PAULA BONET

domingo, 26 de febrero de 2017

VERITAS LIBERABIT VOS (La verdad os hará libres)




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Como dijoe una  amiga y, en mi libre interpretación,

SE DEBE PRESTAR MUCHA ATENCIÓN, DEBEMOS ESTAR MÁS ALERTAS Y, CON MUCHA DEFENSA…
Porque todo lo que ha sucedido en éste planeta, ha sucedido. Y no os quepa dudas. Volverá a suceder. Ya está escrito en el Ónfalo…

“lo imposible es tan sólo algo posible, en lo que nadie ha puesto el suficiente esfuerzo para conseguirlo”.

De las profecías que existen en todas las culturas, para mí, las primeras son las celtas, luego las egipcias y, las chinas.

Hay una que no recuerdo de cuál es, que dice:
…” Y entonces apareció una serpiente gigantesca que, hablaba en zzzzziiiiiiiiisss zzzzzaaaaass…

Y mandó a llamar a las otras doce serpientes que poblaban todas las tierras, y cuando entraron en el recinto:

Ella, la primera, gigante, que enroscada en sí misma, parecía una pirámide de escamas babosas, y a medida que llegaban las doce, veía como se bajaban por el muro, se introducían por los portones de hierro, forjados con leones y, sus lenguas bifurcadas zigzagueantes, mojaban esos hierros, que estaban negros de milenario hollín (cuando por debajo de todo eso, hay oro) y, les dijo:

¡Vosotras!,
¡esclavas de la maldad!;
 Id de dos en dos y asesinad a todo el mundo…

Después, en el arcaico libro y, en un versículo dice:

…” Aunque el resultado, solo favoreció a algunos, causó un enfrentamiento, en la casa de los dioses” …

Con lo cual, así cumplirían con las voluntades de esa clase de dioses. Creyendo que, con esa beligerancia, obtendrían el respeto de todos ellos.

¡ES LO QUE NOS ESTÁ COMENZANDO A PASAR! Y,
¿NO QUEREMOS DARNOS CUENTA?

Hace falta una voz, para quienes hace mucho son desoídos por “corporaciones”, que solo beneficia a los poderosos y a los privilegiados, que ignoran las necesidades de los débiles y pobres.

DEBEMOS HACER ALGO PARA QUE DEJEN DE IGNORARNOS.

Gente de poder y privilegiados, alcen la vista.
Vientos de cambios se aproximan.
Una nueva era está a punto de nacer. En unas cuantas ¿décadas? ¿días?...

Pero, que no os quepan dudas, que será el planeta que nos elimine.

A TODOS, ANTES…

Así que:

¡Yo ya estoy preparado!
Me sentare en mi mejor y confortable postura y, esperare cómodamente que suceda lo que suceda.

He saldado todas mis cuentas, con amigos y enemigos, no tengo de qué arrepentirme. ¡Al contrario!

En cierta manera he hecho, lo que hacen los alcohólicos anónimos, he ido casa por casa, país por país, pidiendo perdón y me he liberado de los fantasmas que me acechaban.

He vivido una vida plena, con sus encantos y sus horrores; creí haber visto todo, pero cada día descubro cosas nuevas y muchas de ellas no son precisamente buenas.

Este planeta ya está cansado, viejo, harto de los que lo pisotean y, llegará el día, en que se sacuda de encima a los gusanos y solo se salvarán los que, colgados de alguna rama, estén encerrados en un capullo y, cuando se abra, puedan volar libremente y en paz, convertidos en mariposas multicolores.

Ay, querido planeta; Gaia; tierra…No llores, tú no tienes la culpa...

¿Y ustedes están preparados? ....
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dibujo de EDGARD GOREY



viernes, 24 de febrero de 2017

VIVIR BIEN A LOS 100 AÑOS, ¡ES ASOMBROSO!


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Estupendos los dos dibujos de QUENTIN BLAKE


Enfrente de mi edificio, hay una pareja de ancianos que los tienen, vinieron a vivir aquí a los 20 años, cuando se casaron, y el edificio resplandecía, con su esplendor catalán modernista del 1895. Hoy, está casi en ruinas.
Son “La Tere” y “El Joan” …

Cuando los veo salir de sus casas, ambos con bastón, veo que ambos rompen los tópicos de la vejez.

Ellos viven su vida, no molestan a nadie, ni a los vecinos, ni a sus bisnietos y seguro que algún tataranieto. ¡Ya han enterrado a sus 8 hijos!

Es entonces que me pregunto y fabulo sobre sus vidas, y me doy cuenta que esa vida es la suya, la de ellos, la del pasado, la del día de hoy y la de lo que les quede de mañana.

Son autosuficientes, tienen salud, y si bien es importante, lo más importante es que viven una vida desde el mirador de su balcón de la segunda planta.
¡Buen día Tere! ¡Buen día Joan! Y responden con esa sonrisa pícara de niños de 8 años, o de adolescentes que se escabullen entre los matorrales de la antigua Barcelona.

No sé porqué extraña razón me acordé del título de la novela de Jonas Jonasson, “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” y del dibujo animado “Arrugas” …

Claro, ellos no saltaran por la ventana para escapar de ninguna residencia, y cuando me invitan a tomar té con polvorones caseros, en sus relatos queda claro que, la vida tiene sentido si es vivida cada día.

Él era ebanista aquí, y trabajó para las familias nobles catalanas. Siempre mezcla un relato en el que siempre tuvo la ilusión de superarse y en su tiempo libre hacía de fotógrafo publicista. Con orgullo me dice cada tanto, “mi mejor amigo soy yo mismo”. ¡Se auto define como un anciano joven feliz!!!

Teresa nació en Valencia, y en esa época había que tener cojones para venir a Barcelona y trabajar como costurera, y ayudante de servicio doméstico, que se encargaba de prender las chimeneas por la tarde noche, en las familias ricas.
Vivió dos años en Argentina, como nana de una de esas familias, y dice que se considera una persona justa, ponderada, humilde, servicial y humilde. ¡Basta con ver la cantidad de polvorones que ha horneado para mí solo!
Su máxima es saber querer a la gente, y cuando asisten al centro de gentes mayores del barrio, lo primero que hace es saludar con un abrazo y un beso a los residentes, que en realidad son teen agers, al lado de los años de ella.

A pesar de todo, la vida ha sido muy dura para ella y su marido, hace dos meses han enterrado al último de sus hijos, solo les quedan sus nietos, y bisnietos, y sí, tienen también tátara nietos, que corretean por la casa tocándolo todo.

¿Saben con qué se entretienen cuando salen al parque, cerca de casa? Con una vieja polaroid retratan el aspecto humano, de los rostros de la gente. De la vida misma.
“Cosas de Joan”, me codea ella y, mientras, los ojos le brillan de orgullo…
Joan me confiesa que lo hace sin que los otros se den cuenta, para captar la verdad que él cree, que es la sociedad hoy en día.

Han llegado a los 100 años, porque disfrutan del regalo de la vida cada día, con los afectos de la gente del barrio, con las conversaciones con la carnicera, el verdulero, el panadero, y recordando cómo era esta parte de Barcelona tiempos atrás.
Con una claridad pasmosa, me dicen que llegar a los 100 y más en estas buenas condiciones, ya que saben que, en algún momento, o nó, tendrán que aceptar el reto de adaptarse a una serie de renuncias y limitaciones.

A las físicas se refieren, salvo que a Teresa o a Joan se les caiga un balcón o una maceta en la cabeza y los deje mirando para cuenca.

Y aquí vuelvo a lo escrito años atrás.

Hay que tener un poder de resiliencia tremendo para llegar a este punto, y más habiendo vivido la perdida de esa “troupe” generacional, que los acompañó durante decenios y que fueron muriendo. Décadas donde tuvieron que replantearse nuevos retos, dejar muchas cosas atrás y seguir adelante con alegría y felizmente juntos.

¿Porque escribo todo esto?

Creo que la sociedad no está preparada, para poner una voz ejecutiva que dé pié a estudiar y resolver esta etapa de la vida, la de la vejez avanzada, que uno fríamente observa desde afuera como algo incómodo, y los vemos como objetos pasivos y molestos, porque los tenemos delante y no nos dejan caminar a nuestro ritmo.

Una etapa irreversible de la vida, donde a todos se los mide por igual y, todos son diferentes, y es bueno que las cosas se deben y pueden cambiar, replanteando en el cómo la sociedad se comporta con estos queridos y entrañables seres humanos.

Son personas que han vivido guerras, hambrunas, crisis mucho más graves que las actuales, y siempre supieron adaptarse con menos.

Solo hay que tratarlos con cariño, afecto, respeto, amistad y que no se les trate como piezas de museo.

No recuerdo quien dijo: Las sociedades que no respetan a sus ancianos, ¡no merecen existir!


¡Existamos entonces! Al fin y al cabo, ¡allí es donde hay vida!!!!
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Gracias QUENTIN BLAKE

lunes, 20 de febrero de 2017

VIVIENDO UNA VIDA ANESTESIADOS


Joaquín Salvador Lavado


Epícteto dijo: "No son las cosas las que turban a los hombres, sino la idea que se hacen de ellas".

Es por eso que creo, que DEBEMOS denunciar el dominio de la hiperconectividad, del absolutismo de internet y que cada día, me convenzo más, que se cumple una profecía catastrófica que, seguro yo no veré, pero si los más pequeños.

A veces asisto a reuniones donde quedo aterrorizado, ya que hay muchas personas y están todos conectados. Eso hace que mis pensamientos salgan reforzados y sea más consciente del peligro que nos acecha.

Hay que volver a pensar nuestra posición con estas cosas y que existen aspectos de la realidad, en los cuales aún se puede y se debe actuar.
Por ejemplo, los políticos, basan sus elecciones en internet, en las estadísticas que de allí surgen, de algoritmos que ya vemos, ¡no son fiables para nada!!!
ALLÍ LO TENEMOS A TRUMP!!!!!
Si un político no tiene como prioridad la justicia social no sirve para nada y no merece ese cargo.

A pesar de mi pesimismo, entiendo y comprendo que la gente también se movilice y efectúe una rebelión con esos métodos, ya que al fin de cuentas es también una cuestión de principios.

Karl Krause ya denunció a principios del siglo XX el fenómeno de la dictadura financiera y, me gustaría que las nuevas generaciones supieran que, para realizarse en la vida, no solo cuenta el dinero. Vivir una vida en paz es un esfuerzo que bien merece la pena. Pero lo peor de todo es que NO LO PERCIBEN.

Hay demasiadas personas en el mundo viviendo miserablemente, y ellos lo aceptan tan tranquilamente. Es espeluznante y atroz…

Desde que estalló la crisis financiera, se sumó la crisis moral, donde apareció la falta de empatía hacia los demás y eso tiene consecuencias horribles para la comunidad, la ciudad y un país.

Entonces me pregunto ¿Es un poco culpable la prensa, al no decir las verdades de cada día, dándonos altas dosis de morfina estúpida, para tapar la realidad? La verdad no lo sé.
Debería hacer un estudio si la prensa es la culpable de los males actuales. Ya veré.
Lo que sí sé y estoy seguro, es que la prensa perdió la independencia de antaño y, el peligro de que el poder político, económico y mediático esté en pocas manos es nefasto.

Sin ir muy lejos en el tiempo recordemos que se consideraba a la prensa estadounidense como la más clara y transparente, pero se dejó manipular por el gobierno y, les hicieron creer al mundo que en Irak había armas de destrucción masiva y que era necesaria una guerra.
Esperemos que no suceda lo mismo con el nuevo inquilino de la casa blanca, quien necesita una guerra con Irán.

¡Qué difícil se ha convertido ser un poco más felices y tener algo de paz!
Estamos inmersos en una sociedad donde cada vez es más difícil hacer un equilibrio entre lo básico y necesario y las cosas que no lo son.

Nos bombardean con cosas anestesiantes por todos lados, somos como objetos que estorbamos.
Internet nos invade con cosas artificiales y creemos que son cada vez más necesarias, ¡rodeándonos de mierdas que nos impiden llevar una buena vida!

Me acuerdo de un cuento de Tolstoi:
Brevemente: es la historia de un campesino al que un propietario le ofrece de regalo, todas las tierras, que pueda recorrer en un día. El pobre infeliz corre, corre y corre, y cuando llega al punto de partida, cae muerto de agotamiento. Al final, obtuvo la tierra donde descansaría su cadáver…

Creo que la conclusión para decir que lo esencial en la vida, es el amor a las personas próximas, y por el ser humano. Cosa que a los políticos les importa una mierda.

Sé que no resulta fácil amar a los seres humanos, en general, pero si entendiéramos lo que Jonathan Swift dijo que él amaba a X, a Y, a Z, pero no amaba a alguien en especial o varios en general, lo comprenderíamos mejor.
A mi muchas veces, muchas y varias en el día, me sucede lo mismo…

Es muy difícil ser empático con un desconocido, pero la humanidad sigue dando gente estupenda, que sí lo logra.

Pero eso me da también un cierto resquemor y sospecha, porque pienso y me asombra las ganas asombrosas que el ser humano tiene para dominar a otros y, empatizando es como se logra ese dominio en manera inconsciente sobre el otro.
Por eso hay tantos gobiernos populistas últimamente.

A mis veinte años estuve afiliado a un partido político, me tentaba la carrera política, pero al adentrarme en los comicios, me di cuenta que no podía. Es un trabajo donde se debe mentir todo el tiempo, constantemente, y es el caso de los partidos políticos que tenemos hoy alrededor del planeta. ¡Y ni hablar de Europa en general!

Todos ellos quieren vendernos la moto que tienen la solución, cuando en realidad, nos la darán por culo.
Hoy me cuesta mucho creer en la política, y sus mandamases.

Veo con desesperación, que se está volviendo a los nacionalismos, que, sustentados por el populismo, se regresará a los egoísmos nacionales, y el odio entre hermanos, entre padres, entre vecinos, y no estaremos muy lejos de la novela de George Orwell.

Es muy importante enseñar a los jóvenes que hay que pertenecer a una sola comunidad. La humana.
A rebelarse contra los aspectos de la realidad insoportable y asfixiante que padecemos todos, y luchar contra los mecanismos que con sus propagandas nos tienen a todos con las bolas atadas, moldeandonos a gusto de las grandes corporaciones que son las que verdaderamente dominaran el mundo.
Inculcarles el altruismo, tener comprensión por sobre todas las cosas, y compasión.

Pensemos en África, o países como ellos, y preguntémonos, ¿qué mierda hemos hecho con eso? ¿Limpiamos nuestras conciencias enviando diez euros al año a alguna O.N.G.?

Lamentablemente, somos animales limitados…


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